martes, 10 de abril de 2012

HERE ARE THE YOUNG MEN

Que la publicidad aprovecha la imagen de ciertas celebrities para posicionar su marca no es nada nuevo, pero que utilice a esos personajes después de muertos, me hace pensar en todo ello.
¿Hasta que punto debe ser rentable crearse un mito alrededor de una vida para que la publicidad se siga interesando en uno, aún cuando ya ha "colgado sus zapatos"?

Esto explicaría el comportamiento autodestructivo de algunas celebrities de hoy en día como Amy Winehouse, Pete Doherty, que nos regalan cada día una imagen aún más deprimente que la anterior, como muestra de que a ellos les gusta vivir al máximo su vida. Puede que ellos, en el fondo, ansíen ser inmortales a través de la publicidad.

Lejos de parecerse a los mitos clásicos de Hollywood, como Marilyn, Dean, o Elvis; o de los rockeros de los 70 como Joplin, Hendrix o Morrison; ni si quiera se acercan a los muertos más contemporáneos como Cobain o Ian Curtis. Todos ellos murieron jóvenes y se convirtieron en grandes mitos, pero eso sí, nos dejaron razones de peso para recordarles.

Y sobre la rentabilidad de estos personajes, parece que están de acuerdo en Converse, ya que la campaña publicitaria con la que conmemora su centenario, Converse Century, emplea la imagen de “celebrities” que hace años pasaron a mejor vida.


Ian Curtis (1956 - †1980) es uno de los personajes que gracias a Converse han vuelto de entre los muertos para vender zapatillas.

Según Geoff Cottrill , CMO de Converse ha dicho:

“La campaña refleja los valores que caracterizan a Converse desde su nacimiento en 1908. Hemos seleccionados algunos de los personajes que han elegido nuestra marca a lo largo de estos años.

Se trata de una campaña que habla acerca del optimismo y la rebeldía, de aquellos que son capaces de perturbar el status quo.”


Y es que cada uno se justifica como puede, porque en publicidad ¿todo vale? Cómo decía un profesor mío, las cosas no son relativas, son relacionables y para eso se necesitan argumentos.

Yo ya no llevo Converse (o sí, aunque no tanto como antes)y al maravilloso Ian Curtis lo seguiré asociando a su música y a Joy Division, y lo recordaré con una extraña emoción("unknown pleasures")cuando en un momento de intimidad suene Love will tears us apart con un sonido envinilado.

Seguramente el "Señor Converse" o muchos y muchas de las que llevan hoy estas zapatillas (sobretodo los que las llevan impecables) no sepan que Ian Curtis se ahorcó a los 23 años en la cocina de su casa, justo cuando su grupo, Joy Division, despegaba, y sin ser consciente de que se convertiría en el mito romántico del pop más influyente. La última noche de su vida, Curtis se puso su película favorita (Stroszet), eligió como banda sonora un disco de Iggy Pop (The Idiot) y se colgó.


Por eso, mitos como Ian Curtis no dependen de que hayan llevado unas zapatillas, unas gafas redondas o un gorro de moda, porque ellos renunciaron a su inmortalidad hace mucho tiempo para convertirse en cine o en música, pero no en un cartel publicitario.

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